Durante los últimos meses hemos visto como la Ex Presidenta Bachelet influye en la contingencia nacional sin pronunciar palabra alguna. Escudada en su cargo de Directora de ONU Mujeres , la ex mandataria evita referirse a cualquier tema que pueda, directa o indirectamente, sacarla al pizarrón por las actuaciones de su gobierno.
¿Debe sorprendernos su actuar? La verdad es que no. Basta con echar una mirada rápida a su gobierno para recordar como los conflictos siempre le pasaron por el lado, evitando dar a conocer posiciones y sacrifican sin asco a sus Ministros o a los expertos que conformaban sus ya tristemente célebres comisiones.
Durante la campaña para ser electa en 2006 y, con el fin de recalcar su posición firme en un mundo dominado por el género masculino, Michelle Bachelet dijo en un debate: “Diré lo que pienso, y haré lo que digo.”. Sin embargo, al intentar buscar intervenciones en el marco de la contingencia del momento, poco encontramos acerca de temas que remecieron al país en el período 2006-2010.
A diferencia del Presidente Piñera, que suele fijar posiciones frente a cada tema país, muchas veces con declaraciones desafortunadas, la Ex Presidenta solía dejar que otros llevaran la voz cantante en el gobierno y se expusieran al escarnio público. Revisemos hitos importantes sobre los cuales es difícil encontrar opiniones o explicaciones de Michelle Bachelet:
Puesta en marcha del transantiago: Sólo se limitó a expresar alguna vez que era un problema de diseño. Sin embargo, el ministro responsable de la puesta en marcha fue rápidamente sacrificado frente al país como chivo expiatorio.
Educación: Su gobierno se limitó apenas a reformar la LOCE, evitando el dialogo directo de la Mandataria con los líderes de la revolución pingüina. Todo terminó con un acuerdo entre el gobierno y la oposición de la época, y sin más explicaciones que las que entregaron los medios.
Conflicto Mapuche: Se limitó a la continuidad de la política concertacionista de tierras y mandó a Pérez – Yoma a aplicar ley Antiterrorista, evitando reunirse con los líderes de las comunidades en un diálogo franco y directo.
Terremoto y tsunami: A pesar de que se produjo al final de su gobierno, el desastre del 27-F logró poner en evidencia muchos de sus atributos negativos, pero una vez más encontró la forma de evitar referirse al tema durante un largo tiempo, y dejar caer todo el peso del público en las actuaciones de Carmen Fernández y Francisco Vidal.
La vida burguesa de su hijo Sebastián Dávalos: La derecha cae en el error de criticar a su hijo por tener un Lexus, más que en pedirle que explique haciendo que “trabajitos” lo consiguió, por lo que se puede pronosticar que es aún menos probable escucharla pronunciarse sobre el particular
En vista de lo anterior ¿Es razonable pedirle que dé explicaciones por los errores de su gobierno hoy, con una elección presidencial donde probablemente tiene aspiraciones ad portas? Todo indica que los intentos son infructuosos y que hay cambio posible. Su “Hablamos en Marzo” no parece ser más que un calmante que permite que la derecha siga hablando de ella y pidiéndole al menos cuatro palabras de corrido, mientras sus partidarios siguen defendiéndola con el argumento de la mujer injustamente vapuleada producto del miedo que existe en el oficialismo a perder
Fuente:Gamba


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