martes, 5 de febrero de 2013

Los secretos de la mafia¿Quién conoce los secretos de Sebastián Piñera?

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Hay un asunto delicado, que no puede seguir eludiéndose, y de la más grande trascendencia nacional, que afecta al ciudadano Sebastián Piñera Echeñique, en su calidad de Presidete de la República
Este artículo está escrito con total prescindencia de las antipatías, admiraciones, envidias, adhesiones y repulsas que pueda provocar en la ciudadanía el nombre de Sebastián Piñera, y en defensa de una institución cívica fundamental, como es el cargo de Jefe del Estado y su imprescindible autonomía.
Los antecedentes son inquietantes: en 1992, Sebastián Piñera es dejado de un plumazo fuera de la precandidatura presidencial, que disputaba con Evelyn Matthei, en un programa de televisión abierta, ante centenares de miles de espectadores, por el dueño del canal, el ultra conservador pinochetista, Ricardo Claro. Piñera se derrumba cuando le es presentada en cámara una grabación [audio] de sus conversaciones privadas, obtenida en connivencia con los servicios secretos de las Fuerzas Armadas.
En 1993, el ex precandidato Piñera se ve “obligado” a suspender la búsqueda de antecedentes en detalle sobre el origen de la cinta que dio base al atentado mediático sufrido el año anterior, ante amenazas de secuestro de uno de sus hijos.
Lo más sugerente, sin embargo, ocurre en la campaña senatorial para las elecciones del 2001, en que Piñera es favorito dentro de los candidatos de derecha por la V Región (Valparaíso-Viña del Mar). Ya había empezado a invertir con prodigalidad sus millones, como lo hace habitualmente en estos casos, cuando -de un día para otro- desaparece de los radares y se retira sin chistar, ante sólo un par de gritos de sus socios conservadores en la Alianza, dejando vacío el escenario para que aparezca el candidato de la UDI, el almirante Jorge Arancibia, impuesto finalmente como senador electo, y apenas unas semanas en situación de retiro.
Más allá de ese caso emblemático, la pregunta del millón de dólares es ¿por qué aterrorizan tan fácilmente a Piñera Echeñique, dueño de una inteligencia superior, doctorado en economía en Harvard, vinculado a distinguidas familias, archimillonario, de personalidad avasallante (¿sólo con los inferiores?), especulador de Bolsa fuera de serie, tiburón entre tiburones…?
¿Existe algún secreto que permite amenazar desde las sombras -y de manera brutal- a un empresario fuera del montón, Presidente de la República de Chile? El tema no es baladí, y ha escrito en varias ocasiones sobre el mismo el editorialista top de El Mercurio, Hermógenes Pérez de Arce, especialmente en las semanas previas a la primera vuelta de la elección presidencial, dejando el asunto en una semipenumbra que lo hace aún más sospechoso.
En ese sentido, a Sebastián Piñera no se le debería mover un solo pelo si la ciudadanía quiere saber qué pasó exactamente en 1982 cuando era gerente del Banco de Talca y tuvo algún lío judicial (aunque sin duda hay formas y formas de preguntarlo, y formas y formas de lanzar el tema a la palestra pública).
En el Segundo Juzgado del Crimen de Santiago, por requerimiento del Fisco chileno, se alojó la causa rol nº 99.971 de 1982. En ella el Fisco interpone una clara y bien informada demanda en contra del ciudadano chileno Miguel Sebastián Piñera Echenique, junto a otros ejecutivos del Banco de Talca (Q.E.P.D) por los delitos de defraudación (esto es un eufemismo de estafa) infracción a la Ley de Bancos y otros cargos altamente dañosos en contra de aquella institución financiera, de la cual Sebastián Piñera a la sazón era nada menos que su gerente general.
Según consta en los escritos, los demandantes relatan que Sebastián Piñera Echenique y sus cómplices, habrían creado una empresa de asesorías “externa” la que prestaba servicios al mismísimo Banco que el actual presidenciable gerenteaba por esos días, y al que, según la querella entablada por el Fisco, habían sangrado sistemáticamente, mes a mes y día a día, con cobros millonarios en concepto de “asesorías” hasta llevarlo, por ese extenuante camino, a una calamitosa quiebra.
Encargados reos por estafa, los acusados apelan.
Con fecha 9 de septiembre de 1982, roles 428 – 82 y 430 – 82, la Corte de Apelaciones de Santiago rechazaba de plano y categóricamente los recursos de amparo presentados por Sebastián Piñera y sus socios, y confirma las encargatorias de reo.
Así, los dos Tribunales de la República ratifican la sentencia dictada contra Miguel Sebastián Piñera Echeñique y otros, quienes abusando de la confianza depositada en ellos, habrían convertido al Banco de Talca en su coto de caza, hasta matarlo.
Se vieron entonces los acusados en la dramática obligación de recurrir a la “transparente” Corte Suprema de esos años felices para lograr el anhelado sobreseimiento. Esa misma Corte Suprema que rechazaba, uno tras otro, cada uno de los recursos de amparo interpuestos por los familiares de los detenidos desaparecidos, acogió gentilmente la petición de Piñera Echenique y sus asesores.
Alegre situación que les permitió irse para la casa sin tener que dar cuentas a nadie, ni pasar por la ominosa experiencia de la cárcel, la misma que por entonces vivían miles de chilenos privados de libertad sin juicio.

Pero no vivimos en la trama de una novela sino en un mundo donde las confianzas puestas en nosotros son sagradas y porque no hay peor consejero para un país que el olvido. La causa rol nº 99.971 de 1982 es una cifra cargada de advertencias y significados secretos que no debe ser olvidada. ¿O esperaremos a que Chile se convierta en un gigantesco Banco de Talca al que se pueda “asesorar” externamente? Sería tarde y extremadamente triste.

También querríamos saber -y esta pregunta me parece mucho más interesante que la anterior- cuál fue su rol exacto en el Caso Chispas en una época en la que era al mismo tiempo senador y accionista, y cómo y en qué condiciones se desprendió finalmente de su paquete accionario en dicha compañía.
El Presidente  de la alianza por Chile  no puede pretender, a la vez, capitalizar las ventajas de ser empresario y no hacerse cargo de las complejidades y dudas que un perfil como el suyo legítimamente genera entre muchos chilenos. Ser empresario es, bajo muchos respectos, una ventaja que Piñera saca a relucir cada vez que pued

¿De qué estamos hablando? ¿De un pecado infamante en el pasado, que todavía no se puede confesar? ¿Drogas; sexo; estafas? ¿Cuál es el secreto que, utilizado por grupos mafiosos, hace huir y callar a un prominente político, que aspira legítimamente a llegar a la Primera Magistratura?… Porque si a Piñera le hubieran ofrecido negocios fabulosos para que se retire llegado el caso, en vez de amenazarlo, la situación moral planteada sería todavía peor…
Aclaremos, entonces, antes de que sea tarde, si el presidente de la derecha es fiable o no. Y a partir de una presunción de inocencia amplísima y generosa, en beneficio del afectado. Ayudémoslo a superar este trauma. Pero Chile entero se merece una explicación… Sería horrible que sus perseguidores mafiosos callen ahora para permitir que Piñera , para cobrarle un precio mayor estando  ejerciendo la Presidencia de la República.
¿A qué no se vería expuesto un Jefe de Estado amenazado por círculos secretos irresponsables, sin obediencia debida, si ellos tienen la clave de su íntima vulnerabilidad y falta de carácter, que ya ha quedado en evidencia en dos o tres ocasiones?

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